Si hubo un tiempo en el que la herramienta sanadora del perdón nos servirá para transitar exitosamente por este periodo que estamos viviendo es AHORA. Estos últimos meses acumulamos mucha indignación por diferentes temas y frentes abiertos que nos invitan a posicionarnos, a guerrear, protestar, enfadarnos justa, injustamente de cualquier modo.

El perdón es una medicina del corazón, es un regalo para uno mismo que nos permite soltar aquello a lo que nos aferramos mediante las emociones que sentimos ante las cosas que nos suceden, nuestras percepciones sobre lo que nos ocurre y las conclusiones que sacamos ante lo que experimentamos, ya sea nuestro o provocado por los demás. Para muchos, el perdón es el final de un camino donde antes queremos que se haga justicia, que se nos escuche, se nos comprenda, se nos acepte en nuestra indignación, nuestro odio, resentimiento ante lo que percibimos ser una injusticia. Muchas personas no pueden pasar a la fase del perdón pues no encuentran el testigo consciente que les escuche su quejido vital, les valide ese dolor del Alma que sienten y se mantienen aferrados a la historia de lo sucedido como si ello fuese la prueba que necesitan cargar con ellos hasta que llegue el momento de que se forme por fin, un tribunal de justicia que les escuche y falle a su favor. La medicina del perdón es un bálsamo para el Alma en el PRESENTE, en el aquí y ahora.

Su potente remedio no necesita de un futuro juicio con condena favorable para ejercer su poder de sanación y alivio. Basta con decirse a uno mismo, que al margen de un juicio o reconocimiento futuro de lo vivido, el Alma elige perdonar, aún cuando no sepa hacerlo. La medicina del perdón es una elección. Nosotros no somos la medicina. Solo abrimos la puerta a la medicina del perdón con nuestra decisión y elección de perdonar.

“Ayudame Dios, Fuente, Divina Presencia en mí, a perdonar todo en mi realidad, perdonar a todos los demás, perdonarme a mi mismo… Ayudame a abrirme a recibir el perdón de todos los demás y el mio propio sanando así mi Alma y la de los demás en este acto único de Perdón”.

Hoy muchos están atascados en el odio a la Cabal a los oscuros, a los traficantes de seres humanos, a los grupos de poder a los corruptos políticos, a quienes robaron las riquezas y privaron a los demás de prosperidad y abundancia con fines egoistas… La polarización política nos hace odiar al bando contrario y no perdonarle sus errores, sus corruptelas…ajenos al hecho de que otros también nos pueden percibir corruptos y oscuros, y tampoco nos perdonan. Así la Humanidad camina recriminándose entre sí esto y aquello, pasandose de mano en mano el fardo oscuro y denso del desamor, de la falta de Luz, la carencia y ausencia de amor y de bondad. Y ese fardo seguirá pasando de mano en mano hasta que nos detengamos todos y mediante el perdón, lo resolvamos de una sola vez, aquí y ahora. Podemos tardar eones en hacerlo o elegir perdonar aquí y ahora, Tu eliges…

Te perdono, perdoname, gracias

Bendiciones

Barbara Meneses

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