Sin miedo, pero desde diferentes frentes parece que se desea o se busca esa famosa guerra mundial. Los unos como forma de castigo por las perversiones del mundo, los otros como forma de seguir manteniéndose en control… sea como fuere, nosotros, los de a pie, los de en medio… ¿qué podemos hacer?…

Desde la espiritualidad, la respuesta es clara: mantenerse en rectitud, en coherencia, en integridad, revisando nuestra conciencia, enmendándonos, restaurando nuestra relación con la Fuente, Dios, resolviendo los corto-circuitos que nuestras acciones y omisiones causaron directa o indirectamente separándonos de esa Fuente de todo bien, alejándonos por la culpa y la vergüenza.
La Fuente nos dio libre albedrio y libertad para elegir. La historia de la Humanidad es una gran decisión que se toma a diario. ¿Caminamos en la Luz o en la Oscuridad?… Somos libres en cada instante de oscilar entre esas decisiones… Cada día emitimos un voto hacia el Universo con nuestras elecciones. Algunos dicen que la suerte está echada y que el castigo caerá… pero quizás sea una eterna optimista en esto al sentir que siempre tenemos una oportunidad de cambiar. Cambiemos…y sigamos cambiando para reparar esa ruptura, esa brecha que separa el cielo y la tierra, el Alma del cuerpo… dejemos de sufrir por nuestros errores de percepción, por la creencia de que estamos solos, abandonados a un destino cruel. La mano amorosa de Dios está más cerca del que sufre, del que desespera… no hace falta que veas la mano, solo tienes que extender la tuya y pedir ayuda. Serás recibido, acogido, amado, restaurado…
Una persona, y otra, y otra.. suman muchas al final… y quizás solo quizás, recuperando así la cordura y el amor perdido, podamos finalmente poner fin a las profecías apocalípticas y los escenarios hecatómbicos con los que unos se llenan la boca para aterrorizarnos.
Bendiciones
Barbara